2 March 2024

Sara Piera, resiliencia y gloria de una joven peluquera

Entrevistamos a Sara Piera (Salones Carlos Valiente, Valencia), protagonista de una inspiradora historia de superación personal que ha culminado en un año inolvidable.

La primera vez que la alcireña Sara Piera fue finalista en la categoría Peluquero Revelación en los Premios Fígaro corría el año 2018. Poco se imaginaba por aquel entonces que, seis nominaciones como finalista sin premio después, 2023 iba a ser por fin su gran año. Un año en el que no solo ha conquistado su tan ansiado trofeo al Peluquero Revelación en los Premios de la Peluquería Española, sino que también ha sido reconocida con el Premio a la Mejor Pasarela por su espectacular puesta en escena en los Fígaro, además de haberse alzado como ganadora absoluta en la competición The Mentor – Best Emergent Talent en París (en septiembre) y haber sido reconocida como Runner-Up en los International Visionary Awards de Londres (el pasado octubre).

Una fenomenal lluvia de reconocimientos que le llega tras una larga travesía como ‘eterna finalista’ en la que sin embargo, nunca bajó los brazos ni perdió un ápice de entusiasmo. Fue el maestro Vidal Sassoon el que dijo “el único lugar donde el éxito viene antes que el trabajo es en el diccionario”. Una verdad absoluta que define a la perfección la manera de ser como persona y como profesional de Sara. Ejemplo de determinación y resiliencia, a la hora de crear su colección ganadora en los Fígaro, la joven valenciana se inspiró en el concepto de la propia superación personal: “Proyecté aquellas preguntas que me planteo y por lo que quiero seguir trabajando cada día,” afirma. “En lo que me hace seguir luchando para conseguir mis sueños, teniendo en cuenta, año tras año, que no hay que dejar de sumar conocimientos y que no hay que rendirse.” Y siempre que Sara se hace estas preguntas, acaba llegando a la misma conclusión… y es que sigue adelante por la pasión. Pasión por lo que hace cada día. Pasión por su profesión. Y pasión por esa faceta artística que tanto le motiva. Esa pasión que le ha llevado a dar una lección de superación al conjunto de la peluquería española y a los jóvenes que aspiran a triunfar en esta profesión.

Mirando la vista atrás, ¿cambiaría Sara todas las veces que se quedó con la miel en los labios en los Premios Fígaro? “No, no cambiaría nada. Cada año que no ganaba, quería volver con más fuerzas al siguiente. Gracias a esa experiencia nunca dejé de querer seguir aprendiendo y seguir superándome a mí misma.” Y sin duda, por ello el éxito final –largamente deseado y peleado–, le ha sabido tan bien y ha sido tan celebrado por una profesión que le admira y se ha rendido a sus pies.

¿Recuerdas el día que empiezas a trabajar en Carlos Valiente?

Sí, sí, lo recuerdo perfectamente porque Carlos no quería… (Risas) Yo acababa de cumplir 19 años y fui a pedirle trabajo porque mi profesora en la academia me dijo que sería un buen sitio para mí. Pero me dijo que ya lo tenía todo cubierto y que no podía poner a una persona a estar pendiente de enseñarme. Sin embargo yo insistí diciéndole que no se preocupara, que yo no iba a molestar, que intentaría aprender lo máximo posible… y al final me quedé. Miraba todo lo que hacían mis compañeros, tenía mucha prisa por aprender y no dejaba de decirle a Carlos, ‘¿cuándo puedo hacerlo yo? (Risas) La verdad es que Carlos siempre se ha pasado la vida diciéndome: ‘Frena, Sara, frena… tú observa y ya llegará tu momento’. Y en el momento que abrió otro salón CV, llegó por fin mi hora.

¿Qué es lo mejor de trabajar en el equipo de Carlos Valiente?

Lo unidos que estamos, todo lo que nos apoyamos y que remamos todos hacia un mismo objetivo. Carlos es una persona que rechaza los egos y las envidias, nos hace sentir a todos importantes y que todo el equipo vaya a una. Lo cierto es que somos como una familia, pasamos muchas horas juntos y, al final, te tiene que gustar lo que haces. El secreto es compartir, abrirse y apoyarse los unos a los otros. Solo así avanzamos todos.”

¿Cómo te planteas hacer tus primeras colecciones de peluquería?

Viene precisamente de ayudar y colaborar en las colecciones del equipo. A mí era algo que me daba mucho respeto, porque veía el trabajo que hay detrás de cada imagen, la experiencia de mis compañeros y cómo lograban que el cabello quedara perfecto. Fue Carlos el que, llegado el momento, me dijo: ‘Ahora te toca a ti’, y aunque me agobié un poco, me lancé enseguida a ello. Lo bueno de Carlos es que quiere que crezcamos, que vivamos la experiencia de crear y disfrutar de la profesión como él la disfruta. Y al final, hacer colecciones y vivir la parte más artística de la profesión, es justamente aprender a disfrutar de la peluquería.

¿Cómo fue la primera vez que te presentaste a los Premios Fígaro?

Fue en 2018. Había entrado a trabajar en el salón el año anterior y un día Carlos me dijo: ‘Tú márcate dos objetivos, uno a corto plazo y otro a largo plazo’. Y yo, ingenua de mí, dije: ‘Pues a corto plazo ganar un Fígaro, y a largo plazo ser reconocida’. Yo pensaba que ganar un premio no iba a costar tanto, digo yo, en comparación a ser reconocida, o sea, a hacerme un nombre… y la verdad es que me salió todo al revés (Risas) Ese 2018 llegué a ser era finalista, mi objetivo era ganar el premio… pero yo creo que no era consciente de dónde estaba. Miro atrás y creo que no lo apreciaba tanto, ni estaba tan nerviosa como lo he estado en años posteriores. No gané y pensé: ‘Muy bien, ya lo he vivido… pero lo tengo que volver a vivir’. Cada año me ha pasado lo mismo cuando ha terminado Fígaro: me he dicho a mí misma ‘me lo tengo que currar mogollón y tengo que volver a estar aquí el año que viene’.

Y pasaron hasta 6 años –siendo finalista en cada uno de ellos– sin ganar y viendo cómo compañeros tuyos se llevaban el premio. ¿Pensaste en dejar de competir alguna vez?

No, nunca. Es obvio que cuando no ganas te pasan muchas cosas por la cabeza y te entran las dudas. Pero cada vez que algún compañero de Carlos Valiente ha ganado, me he alegrado muchísimo por ellos y por el equipo: pensaba que ya que no me lo había podido llevar yo, era una gran victoria para el salón que se lo llevaran mis compañeros. No soy una persona envidiosa pero sí que soy rabiosa conmigo mismo (Risas): cada vez que termino una colección estoy satisfecha… pero siempre tengo la sensación de que puedo y tengo que superarme en la próxima ocasión.

Háblanos de la colección ganadora en los Fígaro, ‘Passion’.

Soy una apasionada del color y del rubio en particular. Así, en esta colección he querido combinar unas bases rubias con algún toque de color, sumándole una serie de cortes que definen mi estilo. A la hora de enlazarlo todo tenía que elegir un color y qué mejor que el rojo pasión, símbolo justamente de la pasión que tengo por la peluquería, ya desde pequeña. Mis padres quisieron que yo estudiara y lo hice… pero en cuanto pude, me lancé de cabeza a lo que de verdad me gustaba: la peluquería.

¿Has notado con el paso de los años de que cada vez más gente de la profesión quería que por fin ganaras ‘tu Fígaro’?

Sí, lo he notado y la verdad es que ha sido muy agradable sentir tantísimo apoyo por parte de todos los compañeros de profesión. Yo creo que es porque me han visto crecer, han visto la evolución de mi trabajo y han apreciado el hecho de que nunca bajara los brazos. Al final era como una responsabilidad añadida, porque me decía ‘este año tengo que conseguirlo, porque a ver si voy a decepcionar a toda esta gente’ (Risas) Volviendo a lo que te decía antes, nunca hubiera imaginado que aquellos objetivos que le planteé a Carlos, se dieran completamente la vuelta: al final la gente me ha reconocido por mi trabajo y mi tesón sin haber ganado ningún premio, cuando se suponía que era al revés. Pero tengo que decir que, tal y como han ido las cosas, me ha llenado mucho más y me he enriquecido muchísimo estos 6 años.

Así, ¿no cambiarías todos estos años de sinsabores y haber disfrutado antes de los premios?

La verdad es que no. Creo que gracias a cómo ha ido todo, he vivido una evolución mucho más grande y ha sido un proceso mucho más satisfactorio, porque me he sentido muy arropada por todo el mundo. Psicológicamente me había preparado más para disfrutar más del momento, prescindiendo de si decían mi nombre o no como ganadora. Pero ya ves… a la sexta fue la vencida. De otra forma, a lo mejor hubiera ganado mi primer o mi segundo año, y hubiera desaparecido… quién sabe. Pero seguramente no lo hubiera valorado igual a como lo he hecho este año. Lo cierto es que lo que he vivido ha sido muy bonito y no lo cambiaría por nada del mundo.

Cómo es la vida… a menudo te pasas años trabajándotelo y de repente llegan todos los reconocimientos de golpe. Madrid, pero también París, Londres…

Así es. Ha sido un año de 10 para mí, Sergi. Nunca sabes porqué… cuándo es el momento exacto, cuándo haces la colección ideal, cuándo la oportunidad es perfecta. Pero todo ha encajado este año. También es verdad que como equipo hemos crecido muchísimo, hemos trabajado en los International Hairdressing Awards, en el Alternative Hair Show, en Effervescene, nos han nominado a los British Hairdressing Awards… Personalmente creo que es el año en el que más experiencia he cogido a la hora de trabajar delante de peluqueros, he aprendido muchísimo, tuve la oportunidad de ganar el premio The Mentor en París haciendo equipo con Lucía Siero y con nuestra mentora Felicitas, fui Runner-Up en los International Visionary Awards de Londres… y haberlo culminado con ¡dos premios Fígaro¡ ha sido un auténtico sueño. No puedo sentirme más agradecida.

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