5 December 2022

Cómo crear experiencias en el salón a través de los sentidos

Los sentidos están directamente vinculados con nuestras emociones y son la clave para lograr que nuestros clientes vivan experiencias memorables.

Nos encontramos en la era de las experiencias, de momentos memorables en el salón que nos hagan disfrutar y evadirnos de todo lo demás. Y es que los salones de peluquería son lugares idóneos para proporcionar dichas experiencias, ya que los clientes se ponen en nuestras manos para que transformemos su imagen y su día. Entran, toman asiento, se relajan y, simplemente, esperan a que suceda la magia.

Es cierto que algunos trabajos pueden ser largos y no del todo cómodos, pero, precisamente por eso, es esencial cuidar el entorno y los detalles, para que nada enturbie ese momento que han decidido dedicarse a sus propios cuidados.

Tal y como demuestran estudios neurocientíficos, los cinco sentidos son una vía directa para llegar a las emociones, y lo que emociona no se olvida. Por orden, los sentidos que tienen una mayor eficacia en la creación de experiencias positivas son: la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto.

Hay más particularidades que podemos tener en cuenta en relación a los sentidos. Por ejemplo, la vista es muy útil para llamar la atención, mientras que el olfato influye poderosamente sobre la memoria. En cambio, para crear vínculos personales, el tacto y el gusto son los sentidos más adecuados.

Cuantos más sentidos involucremos, más fuerte será la experiencia. Y los salones de peluquería dan mucho juego para conseguirlo.

Las experiencias sensoriales, valor añadido de los salones

Como explica Christian Ríos, director de Salón Christian Ríos Hair Couture, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), trabajar la sensorialidad en el salón “es muy importante para marcar la diferencia dentro del sector. Además, los clientes quieren vivir experiencias nuevas y sentirse queridos, cuidados y mimados. En la época en la que vivimos, todo ha cambiado: se ha vuelto más frío y no nos queda casi tiempo para nosotros mismos. Por eso, en cuanto el cliente entra, intentamos que desconecte, se relaje y disfrute en todo momento.”

Para crear ese acogedor ambiente, la clave está en saber estimular los cinco sentidos: “Todos nuestros productos están formulados con esencias naturales, que desprenden aromas para que la experiencia sea sensorial. Hacemos siempre masajes y ponemos música agradable de fondo, además de vigilar el tono de voz.  En invierno, ofrecemos mantas, cafés, infusiones… y, si la ocasión lo merece, ¡una copa de cava! En verano, disponemos de un entorno natural para la aplicación de tratamientos técnicos”, explica Christian Ríos.

Por su parte, Marta Cid, directora de Wapa’m Cosalon, en Barcelona, apunta que: “Es importante que haya coherencia entre la filosofía de marca y los estímulos sensoriales que ofrecemos. Porque, de lo contrario, podemos obtener el resultado contrario al deseado. En nuestro caso, nos basamos en valores como la sostenibilidad, el medio ambiente y el ‘slow beauty’. Por eso, tanto la decoración y los materiales del salón, como los productos que usamos, el hilo musical e incluso nuestra forma de relacionarnos con los clientes van en esa misma dirección. Cada detalle suma para crear el ambiente adecuado. Por ejemplo, en salones que trabajen una peluquería más de vanguardia, todos esos elementos serán diferentes. Eso es lo bueno: a través de la sensorialidad marcamos también nuestra esencia”.

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