26 June 2022

Entrevista con Manuel Zamorano

Hablamos con el estilista Manuel Zamorano, prestigioso profesional de la peluquería, reconocido por regentar uno de los más exclusivos salones de Madrid –Zamorano, en la calle Villanueva 41– y por su intenso trabajo en el mundo de la televisión y la prensa femenina.

Manuel Zamorano ha sido además noticia en el ámbito profesional al unirse al proyecto de The Hair MBA, el primer diploma MBA online del sector de la peluquería, que ha llegado para revolucionar el mundo de la formación.

¿Qué opinión te merece un proyecto como The Hair MBA?

¡Pues ojalá lo hubiese tenido yo en mi época, cuando estudiaba! Yo vivía en un pueblo de tres mil habitantes, incomunicado de todo, mis padres trabajaban y no podían ayudarme… Si entonces yo hubiera tenido un formato así para poder aprender a distancia… ¡hubiese sido maravilloso!

¿Cuán importante es que un proyecto de formación como éste cubra tanto la parte artística como el business y la gestión del negocio?

Me parece super importante. Es que además de saber trabajar es genial que te enseñen a cómo llevar tu negocio. A mí en su momento nadie me enseñó a llevar mi salón… con los años he ido aprendiendo yo a cómo gestionar un montón de cosas, a tener un gestor, a cómo hacerlo todo. Y no es tan fácil. Yo siempre he dicho que soy artista, que no soy empresario. Ahora tengo personas que me lo llevan todo, pero es que yo era un desastre… ¡si hubiese sido por mí es que no hubiera cobrado nunca a nadie! Por eso es tan importante que te ayuden a no ser solo un buen peluquero y a coger ideas de otros profesionales, sino también a cómo dirigir tu negocio.”

¿Por qué decidiste unirte a The Hair MBA y qué es lo que has aportado?

Contactaron conmigo para ofrecerme el proyecto, vi que podía encajar con mi forma de trabajar y les dije que adelante. He grabado unas master class de recogidos, vi el otro día los videos y me ha gustado muchísimo el resultado.

¿Qué te aporta como profesional compartir tus conocimientos con el resto de la profesión?

Lo primero, que cuenten contigo para este tipo de proyectos como The Hair MBA para mí ha sido super importante. Además, el hecho de poder estar en IFEMA con The Hair MBA y que mis propios compañeros me muestren su cariño, me paren, se hagan fotos conmigo… eso para mí es mucho más gratificante que hacer cualquier trabajo en televisión. Al final, el reconocimiento de tus compañeros para mí es lo más importante. Sin ninguna duda. Por otro lado, el compartir con colegas de profesión tanto tus trabajos como tus inquietudes, necesidades, etc. no puede ser algo más positivo.

Hablando de tu trayectoria, ¿cómo fueron tus inicios antes de llegar a Madrid?

Muy complicados. De mi pueblo, Noblejas, a Madrid solo había un autobús a las 6 de la mañana y yo lo cogía para ir a la academia cada día… pero la escuela no abría hasta las 10 y yo ya estaba en Madrid a las 7, así que imagínate. A la vuelta era incluso peor, porque no tenía trenes ni autobuses que fueran a mi pueblo, así que me tenía que ir a Ocaña, un pueblo que quedaba cerca, y si mi padre no trabajaba de tardes y podía venir a recogerme, me tenía que ir andando o haciendo autostop los cinco kilómetros que hay entre Ocaña y Noblejas. Tenía 13 años y la verdad es que había días que lo pasaba fatal, sobre todo cuando tenía que hacer dedo, ya que me daba miedo. Sin embargo, como al final era lo que quería estudiar, yo estaba super feliz.

¿Ha conseguido Manuel Zamorano cumplir los sueños de aquel adolescente de 13 años?

Si te digo la verdad es que no soy muy consciente todavía de adonde he llegado. Sí que he conseguido muchísimas cosas, ya que cuando empecé, mi sueño era tener un salón en Madrid y que la gente me reconociera. Y ahora veo que la gente me conoce por la calle… pero claro, llevo muchos años en televisión, he hecho cincuenta mil programas, tengo un salón que funciona de maravilla… y sí claro, estoy orgulloso de todo lo que he conseguido, pero sigo viviendo mi vida de siempre, sigo teniendo mis amigos de siempre…

¿Recuerdas el momento decisivo de tu carrera en la capital?

Cuando hice ‘Cámbiame’, un programa con un escaparate brutal a nivel de peluquería y maquillaje. Y que La Fábrica de la Tele, mi productora, contactase conmigo desde el primer programa, fue algo muy importante para mí. Imagínate: salía todos los días en pantalla, cortando el pelo en directo, cambiando a gente de imagen… para mí fue un antes y un después en mi carrera.

¿Cuáles son los aprendizajes más importantes que te ha dejado la televisión?

Trabajar en televisión, en prensa o ser el director creativo como soy ahora mismo de la revista ‘Semana’ significa que tienes que hacer siempre las cosas super rápidas… La tele es hoy para hoy o en dos horas quieren esto, y a las dos horas te lo han cambiado porque ahora quieren otro personaje… lo que he aprendido es a relativizar todo esto. Por otro lado, también he aprendido a hacer cosas que yo nunca había hecho, como caracterizaciones, prótesis de pelo, de nariz o de boca… Y todo eso lo he ido haciendo sobre la marcha, aprendiendo de donde podía y saliendo siempre adelante… sin dejar de trabajar nunca en mi salón. Y es que podría vivir perfectamente de la televisión, de mis revistas y de mis maquillajes… pero yo me considero un peluquero de salón.

Para llegar donde has llegado, ¿te ha ayudado la suerte?

A mí cuando me dicen ‘¡qué suerte tienes!’… yo les digo que yo no he tenido suerte, que lo que pasa es que he trabajado muchísimo. Cuando Sara Montiel se cruzó en mi camino y la pude conocer, yo insistí mucho en peinarla, pero yo era un crío y ella no confiaba en mí. Pero al final conseguí que esta señora, siendo quien era, confiara en mí. Y a raíz de ahí, empecé a meter la cabeza por todos los sitios por donde podía. Yo nunca cobraba, trabajaba como un burro, pero no cobraba: lo que quería demostrar era que yo valía.

¿Existen los días normales en la vida de Manuel Zamorano?

¡Nunca! (Risas) Mi día a día es una locura. Hay días que me escriben los amigos y me dicen ‘no me lo puedo creer: estabas a las nueve de la mañana haciendo unas fotos, luego te he visto que estabas en la peluquería, después te he visto en Mediaset…’ Y yo les digo, ya pero es que así es mi vida… ¡y a lo mejor he terminado el día a las once de la noche en el gimnasio!

Con una agenda tan apretada, ¿todavía te queda alguna cosa por hacer?

Bueno mira, nunca había hecho nada de ropa y cuando empecé con ‘Semana’, hubo un día que no podía venir el estilista y me preguntaron si me importaría ocuparme de la ropa. Y resulta que se me dio tan bien, que sigo haciéndolo: ahora visto a Belén Esteban, visto a un montón de gente conocida, he hecho una colección de sudaderas para una marca, voy a hacer una colección de mujer para una firma que se llama Festa… Siempre me ha encantado la moda, y si hubiese podido estudiar, a lo mejor hubiera sido diseñador de moda. Voy tocando muchos palos y muchas cosas, pero al final, me encanta todo aquello relacionado con este mundo en el que estamos.

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