27 November 2021

Mullet: claves para personalizarlo

El mullet es uno de los cortes que ha vuelto con más fuerza, pero como todo lo que vuelve, lo hace de un modo distinto.

Cuando pensamos en el mullet nos vienen a la mente imágenes de los ochenta, sin embargo, ahora aparece con numerosas versiones y con un nivel de atrevimiento acomodable a la intensidad que queremos expresar. También, siguiendo el mood del momento, se mezcla con otros cortes para conseguir una imagen aún más especial.

La versión rock 2021

Si lo que pretendes es un look más rotundo, entonces deja las capas de la nuca más largas. Es la interpretación del look que más adeptas tienen entre las valientes. “Las que se suman al desenfado de este corte, apostando por su lado más rebelde, son más fieles al origen punk del mullet. Sin embargo, suele llevarse siempre en casi todas las versiones con las capas superiores peinadas hacia abajo, no hacia arriba cómo se llevaban en los ochenta. Quizá para actualizarlo y que un exceso de nostalgia haga que con tanto exceso no nos favorezca“, asegura el Peluquero Español del Año Rafael Bueno de Rafael Bueno Peluqueros desde Málaga.

Personalizando el mullet

Nuestras preferencias son tan únicas como nuestro rostro, así que adaptar nuestro corte favorito a nuestras necesidades es otra posibilidad. Nuestro peluquero puede asesorarnos sobre cómo hacerlo posible. “La peluquería es personalización y las tendencias son propuestas, un punto de partida para la inspiración. Si te gusta o te favorece un flequillo distinto, con el mullet puedes llevarlo muy corto y desfilado o bien largo y hacia un lado. Lo mismo sucede con las capas laterales puedes hacerlas tan largas como quieras, incluso iguales que la parte de atrás, solo que creando capas más sutiles para conseguir un contorno con menos volumen para que quede próximo a la piel“, aconseja Felicitas Ordás de Felicitas Hair desde Mataró (Barcelona).

Mullet y shag, la combinación perfecta

Cuando el mullet se alía con otro de los cortes de tendencia solo podemos esperar un resultado espectacular. El shag se caracteriza por ese aspecto desenfadado que casa muy bien con el mullet, un acabado grunge que va bien con todo tipo de pelo. “El shag lleva las puntas entrecortadas, capas alrededor de la corona y mucha textura. Con él, igual que con el mullet, conseguimos un efecto despeinado muy favorecedor y conseguimos esta mezcla con el modo en el que cortamos las capas de atrás. Si el mullet básico se caracteriza con unas capas laterales más cortas y más largas atrás, cuando se combina con el shag, podemos añadir más capas en la zona posterior y más largas, pero también capeadas en los laterales. Lo importante no es cuán marcado estén los desniveles, sino que se vean contrastados, aunque no lo queramos tan exagerado“, indica Raquel Saiz de Salón Blue desde Torrelavega (Cantabria).

Marcando distancias, creando estilo

No queremos ser literales, pero tampoco difuminar el espíritu transgresor que trae este corte. Por eso, las reversiones consiguen todo eso y además ser muy actuales. “Nunca tomamos un corte tal y cómo se llevaba hace años. Todo vuelve, pero nada es igual. Si queremos marcar mucho el desnivel entre la parte trasera y la de los laterales, el resultado será muy atrevido y vanguardista. Pero si, además, no queremos crear un revival, el truco está en como trabajamos las texturas, mucho más planas y sin tanto volumen, con desfilados más suaves, como, por ejemplo, en el flequillo“, comenta Jose Garcia de Jose Garcia Peluqueros desde Pamplona.

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