2 December 2022

Entrevista exclusiva con Angus Mitchell: un hombre y un destino

Mallorca es un lugar único en el mundo. Y desde luego, un entorno excepcional para encontrarse con Angus Mitchell, co-propietario de la mundialmente conocida marca Paul Mitchell, además de admirado estilista y entusiasta de la formación, quien viaja por vez primera a España.

Liderando a un brillante equipo de educadores norteamericanos entre los que se hallan los conocidos Sam Burns o Julian Perlingiero, Angus está en Mallorca para protagonizar el Hair Camp organizado por Wild Beauty, el distribuidor en Alemania de los productos Paul Mitchell. Hablamos con él de la actualidad de la marca, del recuerdo de su padre y co-fundador de la compañía, Paul Mitchell, tristemente fallecido en 1989, y de su excelente relación con el otro co-fundador y actualmente socio al frente de esta gran multinacional, John Paul DeJoria.

¿Cómo estás viviendo tu primera experiencia en España?
“Puedo decirte que he estado contando los días para viajar al Hair Camp de Mallorca. Nunca antes había estado en España y éste es un lugar sensacional para ser mi primera toma de contacto con el país. En este sentido, mi primera impresión es que se trata de un sitio similar a las islas de Hawaii donde he vivido tantos años, ya sea por el mar, el paisaje y la excelente temperatura que hemos tenido. ¡La verdad es que me he sentido como en casa!”

¿Cuán importante es el continente europeo para una marca como Paul Mitchell, tan identificada con Estados Unidos?
“Para Paul Mitchell, Europa siempre ha sido un referente que no hemos perdido de vista: es un continente que está a la vanguardia de la moda, la cultura y, claro, la peluquería, que representa un papel clave para nuestra marca. Queremos seguir expandiendo nuestro business en el mundo y Europa es una prioridad absoluta para nosotros. Paul Mitchell no deja de crecer día a día. Cada año la compañía ha continuado creciendo de forma constante al menos en un 15%. ¡Cada año! Imagínate la importancia que representa esto para una marca creada en 1980 y que ahora cumple 32 años en el mercado.”

¿Qué peso tienen los partners europeos en el desarrollo del negocio en el viejo continente?
“Un peso fundamental. Para nosotros representa un aspecto crucial escoger a los partners adecuados en cada lugar del mundo. Estar aquí hoy con Wild Beauty, nuestro distribuidor en Alemania, es un motivo de gran orgullo para la compañía, ya que ellos representan un partner que ha sabido replicar en su país con acierto nuestra propia filosofía, mostrando lo que Paul Mitchell realmente es. Esto es lo que hace de nuestra compañía tan diferente de todas las demás: nuestra cultura, nuestra energía, nuestras buenas vibraciones y nuestra proximidad con nuestros distribuidores y nuestra gente.”

¿Cuáles son las principales novedades de Paul Mitchell en estos duros momentos de crisis en el sector?
“En el difícil contexto actual, Paul Mitchell sigue innovando con nuevos lanzamientos de productos que están conquistando a la profesión, como la nueva gama masculina Mitch, o desde luego Curls, una completa línea de tratamiento que consigue desenredar, definir, suavizar y evitar el efecto ‘frizz’ en el cabello rizado y que estoy seguro de que va a gozar de un fenomenal éxito en todo el mundo. En cualquier caso, nuestra principal apuesta en estos tiempos que vivimos es la educación. En Paul Mitchell la educación es la base de todo. Y te diré una cosa, nosotros no creemos en sólo una única verdad, somos de mente muy abierta. En Paul Mitchell puedes encontrarte a educadores como yo, que soy muy técnico y que corto el cabello de una forma muy académica, o puedes tener por ejemplo a Takashi Kitamura, cuya forma de manejar las tijeras es completamente original, o desde luego, también está Robert Cromeans, que desarrolla las técnicas más inspiradoras con sus máquinas de corte. La razón por la que la educación de Paul Mitchell resulta tan atractiva para el peluquero es precisamente por su gran diversidad y su altísima calidad formativa. A menudo llevamos a cabo apuestas arriesgadas y poco convencionales, es cierto, pero terminan triunfando por la enorme pasión que ponemos en ello y lo mucho que nos divertimos llevándolas a cabo.”

El entretenimiento es clave para una marca como la vuestra… sólo hay que ver uno de vuestros grandes eventos en directo.
“¡Es cierto! En el último Gathering de Paul Mitchell en Las Vegas salí volando al escenario armado con mis tijeras y suspendido con unos cables… ¡Fue algo increíble! Una idea que se le ocurrió a Robert y que vino a proponérmela porque sabe que yo soy de aquellos que sobre el escenario me presto a todo. El entretenimiento y el sentido del espectáculo también forman parte de la cultura de Paul Mitchell, algo que nos ayuda a conectar de forma más emocional con el peluquero.”

Cuando en el mundo de la moda todo resulta a veces repetitivo y cansino, ¿dónde va Angus Mitchell a buscar la inspiración?
“Personalmente, encuentro mi inspiración en el arte… y te diré que puedo ver arte en todas las cosas, ya sea en un cuadro o una escultura, pero también en un coche o en una guitarra eléctrica, como hemos visto en las últimas colecciones de Paul Mitchell. Veo por ejemplo un Chevy del 57 y me imagino cómo construir un flequillo con sus formas, o veo un Rolls Royce y su ‘Flying Lady’ al frente y visualizo una mujer con sus cabellos peinados hacia atrás. La primera vez que hablé de coches como inspiración para los peinados de nuestra colección, pensé que quizás no habría demasiadas mujeres que pudieran ‘conectar’ con ello, pero de repente salió Prada con sus zapatos de tacón inspirados en el Cadillac del 59 y fue todo un éxito… ¡así que vi que íbamos por el buen camino! (Risas)”

Hablemos un poco de tu historia en Paul Mitchell, porque tengo entendido que no siempre tuviste claro que serías peluquero.
“En efecto. Fue duro, porque cuando perdí a mi padre, perdí también al que era mi mejor amigo. Y después de aquello, lo que quería era hacer algo con mi vida que no tuviera que ver con el cabello. Estuve entonces haciendo otras cosas y fue de forma gradual que me di cuenta lo mucho que amaba el mundo de la peluquería. No fue nada fácil para mí en cualquier caso. La gente cree que fue algo natural que me convirtiera en peluquero, pero la realidad no fue esa. Personalmente, me gusta plantearme retos y ampliar mis límites continuamente, y en la peluquería he encontrado una profesión que me motiva cada día más, ya que no es una ciencia exacta, siempre hay cosas que aprender y en las que mejorar. El cabello se mueve, hay diferentes texturas, diferentes densidades… ningún cabello es igual que otro. La peluquería es algo muy emocional para mí. Hay días que puedo llegar a casa con lágrimas en los ojos porque no he estado tan bien con las tijeras como yo sé que puedo llegar a hacerlo y en cambio hay días que me siento como si estuviera en la cima del mundo, con la sensación de haber roto moldes.”

Así que al final parece que la fuerza del destino ha terminado ‘casando’ tu nombre al de la peluquería.
“Sí, podría decir que los últimos diez años han sido los más intensos en mi carrera… Y ahora, encima, me he ‘casado’ de verdad. (Risas) Es divertido, porque ahora tengo prioridades diferentes, me encanta el hecho de volver a casa y encontrarme con mi mujer y una hija de cinco años de edad. Ahora tengo un fantástico equilibrio en mi vida entre mi familia y Paul Mitchell. ¡Y la verdad es que no me puedo quejar: es un trabajo fantástico! Normalmente estoy radicado en Los Angeles donde está la sede de Paul Mitchell, pero este año he tenido la oportunidad de viajar a Australia, Sudáfrica, Rusia, Trinidad… y ahora estoy aquí en Mallorca.”

Pese a vivir en Los Angeles, tanto tú como la marca Paul Mitchell seguís fuertemente conectados con Hawaii.
“A mi padre le encantaba Hawaii y creó allí una granja ecosostenible alimentada por energía solar hace ya muchos años. Él siempre se consideró a sí mismo como un hippy de cabello corto… (Risas) Cuando llegó a la isla, una anciana le preguntó un día si había probado el champú hawaiiano, a lo que él respondió que no, que dónde podía comprarlo. ‘No, no puedes comprarlo… tienes que ir a recogerlo por ti mismo, se hace con una planta llamada Awapuhi’. Así es cómo mi padre se puso a investigar y así es cómo obtuve mi primer trabajo junto a él: recoger el Awapuhi para poder hacer el champú de Paul Mitchell. ¡Mi padre me pagaba un dólar con 25 centavos a la hora! Era un trabajo duro… (Risas) Pero mi padre venía y me decía ‘¿Qué sucede hijo, te duele la espalda?’ Y yo le contestaba: ‘Sí, papá’. ‘¡Perfecto! Eso quiere decir que estoy sacando un buen rendimiento a mi dinero’ (Risas). Para mí, el hecho de estar tan conectado a la tierra y a Hawaii ha sido algo muy especial a lo largo de toda mi vida.”

Imagino entonces cuán satisfactorio debe ser para ti el éxito que está teniendo la gama Awapuhi Wild Ginger en el mercado.
“¡Desde luego! El éxito de Awapuhi Wild Ginger es fantástico y, honestamente, me siento bendecido por poder formar parte de su historia y de una compañía como ésta. No hay día en mi vida que no dé las gracias por ello.”

Cuentan que tu padre era una persona muy espiritual y que ese aura que él tenía se puede ver hoy en ti.
“Bueno, mi padre tenía una energía especial, la gente gravitaba a su alrededor… Cuando estaba a su lado no sentía la necesidad de tener que hablar, me sentía bien y en paz simplemente estando en silencio junto a él. Siempre fue una persona avanzada a su tiempo. Ya cuando creó la granja de Hawaii se involucró también en la construcción de un coche eléctrico, explicándome que aquello era el futuro de la automoción. A veces me pregunto en qué estaría metido hoy en día mi padre de estar vivo, y sé que sería algo maravilloso y respetuoso con el planeta al mismo tiempo.”

El respeto por el medio ambiente y la cultura de ‘devolver’ al mundo todo lo bueno que nos ha dado es algo muy implantado en una compañía como Paul Mitchell.
“Sí, es cierto, y en este sentido tengo la suerte de tener un gran socio y amigo a mi lado como es John Paul DeJoria, quien continúa implicándose en proyectos benéficos día sí y día también. Es algo que le tiene permanentemente ocupado. Podemos estar en una reunión y de repente decirnos que tiene que coger su avión privado para irse a África o a cualquier otro lugar del mundo para ayudar a un grupo de gente. Nuestra compañía está pensada así, para crear una diferencia real: es algo que hacemos también a través de nuestras escuelas día tras día, dando apoyo a proyectos sociales y de beneficencia.”

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